El proyecto, desarrollado junto a la decoradora Sandra Tarruella, buscaba reforzar la sensación de espacio en la zona superior del restaurante y mejorar la acústica del ambiente, sin alterar la estética del diseño interior.
La instalación se realizó con dos grandes piezas de lámina microperforada y perfilería oculta. El sistema fonoabsorbente ayuda a reducir la reverberación, un punto clave en espacios gastronómicos.
La lámina se adaptó en forma de caja para integrar los equipos y conductos de aire acondicionado, dejando una línea mínima de impulsión. El resultado es una solución limpia, técnica y elegante, pensada para una obra nueva con alto nivel de detalle.